De todas las formas de disfrutar de los espárragos, la crema de espárragos es una de las favoritas. Puerros, cebollas, caldo, queso parmesano y un toque de nata es todo lo que necesitas para hacer una sopa de espárragos espesa y cremosa.
Picamos finita la cebolla y el puerro y los dejamos en una sartén con aceite de oliva caliente para pocharlos, a mitad de cocción añadimos sal.
Pelamos la patata y la partimos en rodajas finas, la añadimos al sofrito
Cortamos las puntas de los espárragos (unos 3 cm.) y se reservan.
Cortamos y tiramos la parte inferior (raíz) , y cortamos los tallos en trozos de unos 2 cm.
En un cazo pequeño ponemos agua con un poquito de sal. Cuando esté hirviendo echamos las yemas de los espárragos y las cocemos durante 4 o 5 minutos (dependiendo del grosor) hasta que están al dente.
Los retiramos y los introducimos en un bol con agua y hielo para que se interrumpa la cocción y no se pasen. Escurrimos, reservamos y dejamos que se sequen.
Volvemos al sofrito; a los siete minutos añadimos los trozos de los tallos de los espárragos y rehogamos todo durante diez minutos, más.
Pasado este tiempo agregamos la leche y el caldo de pollo ó de verduras y el agua de cocer las yemas de los espárragos, y cocemos durante 20 m., a fuego suave.
Si lo hacemos en olla rápida, son 8 minutos.
Añadimos dos cucharadas de crema agría, el queso previamente rallado y salpimentamos, con cuidado, porque el queso también aporta sal.
Trituramos con la batidora de brazo en la misma cazuela (o lo pasamos a una batidora de vaso) hasta obtener una crema suave. Si fuera necesario añadimos más leche y/o caldo.
Servimos y para adornar hacemos una espiral con la nata espesa con un biberón y con un palillo vamos haciendo rayas hacia fuera del plato o hacia dentro alternativamente. Colocamos en el centro algunas yemas de espárragos.